17 sept. 2009

Una lija mental tengo, eso tengo.

Algo que me pasa últimamente, y no es nada profundamente reflexivo como lo que escribí acá anteriormente, bah, "profundo", qué se yo. En fín, lo que me pasa es que me gusta imaginarme que soy algo y no alguien. Esto lo copié en parte del el libro "Para Comerte Mejor" de Kieffer, que la verdad me dejó algunas huellitas danzantes en la frente. Qué soy hoy, qué seré mañana, que habré sido. Me acuerdo cuando escuchaba todavía el ruido del agua, la música, y hacía orquestas con la manguera.
El otro día fui a la comisaría a denunciar el extravío de mi título secundario, soy muy distraida. Son esos momentos en que te das cuenta de la presencia de esos dos mundos cuando te cae la ficha de que no existe sólo la soledad de tus nalgas pegadas en la silla en frente de un monitor o una hoja con texto escrito. Y creanme que es difícil a pesar de que uno diga estar consciente de las cosas que pasan, de estar tanto tiempo entre cuatro paredes y ni siquiera ver televisión o escuchar una voz más que la de tus profesores, que también son un mundo aparte, y los dibujos entre las anotaciones de sociedad y estado, y todas esas cosas... y todas esas cosas. Te perdés entre las líneas de la hoja de papel, te undís en un pensamiento blanco, no en blanco, sólo blanco. Te levantás, está tu vieja con sus nuevos zapatos y su carterita haciendo juego, y te sentís o totalmente fuera de lugar, o... ¿decepcionado? pero ¡¿de qué?! Yo soy de esas que se encuentran ropa en la calle, así que si me ven algo nuevo antes de preguntarme si me lo compré, preguntenme si no me tropecé con él.

10 sept. 2009

Ni semilla, ni cigüeña, ni coliflor

De niña solía caminar por los pasillos de la primaria, ella, de pelo corto y flequillito recto, con miedo a la peluquería, adicción al quesito, amor por los animales. Observaba fealdad frente al espejo, repugnancia hacia alrededor de ella, perseguida inhumanamente por humanos, acorralada por ellos, sometida a lavados de cerebro intencionados, mal intencionados. Dibujando casas divididas, familias destruidas, esparciendo plasticola de colores en hojas, mordiéndose las uñas a la par que destruía la cama. Era un remolino de sensaciones, la soledad la desesperaba, sentía un placer increible, ese remolino de sensaciones se transformaba en un remolino de sábanas, revoleado con rabia y amor, hacia una esquina, intentando desarmar sus hilos tan firmes, las flores de la cama de sus quién sabe qué, si ni ella sabía qué eran. Golpeteando las paredes con la cabeza, golpeteando los libros con la cabeza. Caminaba de la mano de su madre en busca de helado, chocolate, dulce de leche, no, ya no le gusta el chocolate, crema del cielo, vainilla, dulce de leche no. El amor, ¿qué es?, nunca lo comprendió. La semilla no existe, estaba comiendo un helado "Epa", mamá, papá, tienen cosas, y hacen... ¡a la pipeta power!