17 dic. 2011

Recuerdos de sensaciones en mi estomago
que vuelven
que suben hasta mi garganta y me ahorcan.
Y todo por mis nuevos ojos,
y por el mundo,
y por vos
y mi nueva piel
que de repente explota
en una infinita galaxia,
explotando mi cuerpo
en tu abrazo eterno,
lleno de vida
y calidez

15 dic. 2011

las nubes gritan de dolor porque el sol les crispa los parpados para hacerles entrar en llanto

5 dic. 2011

El miedo destruye nuestra casa, que se cae a pedazos por sobre mi, y me gritas al oído que lo detenga, pero yo no puedo detenerlo, estoy temblando y la casa conmigo, y vos conmigo, y te hundo y no quiero hundirte, porque no te voy a poder encontrar más abajo de los escombros. Ojalá, este miedo denuevo acá, no nos ahorque al dormir.

4 dic. 2011

quien sabe quien es, quien soy, quien sos vos, ¿y yo?
nos y otros
Cómo ser de carácter posesivo, qué hacer, qué pensar, no pensar, ser desinteresado y actuar desinteresadamente. Me dijiste tantas cosas, a los gritos al oído, y serás copia de mis movimientos, reflejo, te saludo y me saludas, te respiro y te empañás en tu piel tosca. Creo verte desaparecer en mí, profundamente undido en el recuerdo, yo soy quien vos querías, me decis, yo te digo lo mismo, nos repetimos, nos creamos.

no puedo hacer cosas limitadas, no puedo regalar partes de mi

A veces miro lo que soy y lo que quiero ser, las uñas desgarrándose contra el mantel de la cocina, la mesa de vidrio hace resbalar mis uñas y escucho las trompetas anunciando la llegada a la puerta al fin del mundo.
El clima estelar.
Merienda astillada.
Amish amish té te té.
No puedo centrar. Mi mente vaga sobre tu piel, irrumpe mi consciencia en vos, musa, locura y más allá. En vos me encuentro centrada, potenciada y fría dentro de mi calor. Tum tum, tum tum. Me explotan las venas a la mañana, y a la tarde, y a la noche. La ansiedad traga el aire que respiran mis pulmones y me ahogan en la noche eterna, sabiendo que mañana será otro día, y que voy a abrir los ojos y sonreir. Me hundo en la oscuridad más profunda y salgo y subyace de mi alrededor el aura maldita de los ancestros perplejos de que sea quien soy, intentando ahogarme en la profundidad de la capital federal rumbo a fines de diciembre.
Tomandome un café, el sudor cae como hielo inexistente, pulverizado por los rayos de tus ojos.
Soy un engendro bajo los brazos de esta casa que me ahorca en sus palabras irritantes de xenofobia mentalmente vaga.
El café me hace doler la panza, debe ser que estoy ya cansada de ello y de aquello, y de las palabras alborotadas de las bocas de mi creador maldito, que subyace acá en el cuarto de al lado creando incentivos al consumo y pensamientos blancos y negros, sin color.

2 dic. 2011

Tu sonido que parte mi cabeza en pedazos, que irrita cada centímetro de mi piel. Y tu mente enloquecida y caótica junto a la mía, enloquecida y caótica, somos un torbellino de tranquilidad hundiéndose en las profundidades de sábanas desordenadas y destrozadas, nuestra arte desesperada y pasional. La búsqueda eterna de brazos que abracen nuestra sonrisa confusa, pero sabemos lo que queremos, no es que no sepamos, es que nos tenemos miedo y le tenemos miedo a lo que pueda venir. Es nuestro límite, nosotros no lo imponemos.