12 jun. 2010

Mi vida, pendiente de un hilo imaginariamente fuerte (porque en realidad ya esta roto), roza con temor el olvido y la desconcentración que me deja sin palabras. No salen de mí últimamente las palabras correctas, sino sus antónimos. Quisiera saber qué bloquea mi mente. Tal vez la obsesión que tengo porque el futuro destruye mi presente, aunque seguramente mi presente ya estaba destruído hasta cuando no me lo planteaba ni al futuro, ni al presente, ni al pasado y todas las cosas que pensé que sanarían mis caídas eran imaginarias. Siento el dolor en mi espalda, en mis brazos, mis dientes, mi garganta, mi estómago, y vomito el vacío de mis días coloreados con esperanzas que también fueron simples ilusiones sobre un futuro en cimientos destruídos.