20 oct. 2011

Las vueltas de la vida me trajeron acá, asiento rojo y profundo, me traga en su abrazo de sillón de tren que grita. Los árboles me piden que me caiga, el sol me ilumina la mano derecha con la que escribo con la lapicera mal agarrada. Camino sin caminar un camino desconocido, mis pies sin tocar el piso, a un destino cierto. Y el olor de Montés que me saca el pulmón, el dolor visceral del trabajo ajeno, el mundo en constante queja bajo mis ojos, mis oídos el cementerio de mil secretos, garganta acalambrada plegada de palabras que no existen. Me gusta ser, no me gusta ser por amor, y allá voy, al no amor, a la vida ciega, al engaño constante, al amor al prójimo, la muerte social entre frutas, moños, pastelitos y tu perfume pasional, tu perfume de persona, el calambre visceral, la unión del asiento conmigo, el grito del tren es el mío y los árboles gritan "pará".

17 oct. 2011

Cómo encontrar
en la incertidumbre de su abrazo
el calor, la seguridad necesaria
para respirar sin aire.
Cómo seguir caminando
en el agua estancada en mi bañera.
Intentando florecer cae la piedra
demente de ganas de ser flor.

4 oct. 2011

Inhalo la mañana
con los pulmones bien abiertos
ahogo el susurro agudo
de mi malestar estomacal.
Fin del mundo estate cerca
mi conciencia te pide
yo te quiero lejos.
La muerte
añoro muera
sobre mis rodillas como mis cactus
que se secan por la sal
del agua que les doy de mí.
Entrego mis entrañas
a vos hoy denuevo
con certeza de que se acerca
para mí el fin del mundo.