30 may 2011

Soy la muerte
entera,
enterrada,
postrada en la pared.
Clavos en las uñas
como cielos arremolinados en la noche azul
de pinceles voladores
en la tempestad de la lujuria
del baile de sincaras.
En mi carro llevo una piedra,
vos sin cara.
En mis piernas llevo patines
sin ruedas,
me choco
con tu no-nariz.
Soy la muerte
entera
en busqueda de ruedas
para patinar.
Crueldad, crudeza,
ternura.
Nadie sabe.

18 abr 2011

el amor no es reciproco
no es igual
el amor no es
amor
¿el amor es odio?
¿el amor es dolor?
es suspiros,
llanto,
mordizcos,
besos.
el amor no es amor
es vivir enamorado
lo que te hace amar
el amor.

17 abr 2011

lo que te digo
te entra por un oido
y te sale cuando vomitas
ojala el parásito de mis lagrimas
te hagan sonreir para siempre,
infelicidad
el viento silva
me cuenta sus pesadillas
bajo la luz del
microcosmos

13 abr 2011

Te mirás al espejo
ves tu rostro disparejo
tu nariz no es respingada
como muestran los bocetos.
Pero no te aflijas más
los demas no comprenden
que lo que tenes adentro es más fuerte
de lo que mostras.
No necesitas ser re lindo para amar
y amar es lo mas lindo.
No estás gordo,
no estás flaco,
sos como te movés,
sos como te mirás,
sos lo que transmitís.
Cuenta más ser que mostrar.
No necesitas ser re lindo para amar,
y amar es lo más lindo.
Encaminados sobre la hierba, dados vuelta miramos caminar la suerte a nuestro alrededor. Algunos van a su lado y otros no. Suertudos ellos, que caminan a paso seguro mientras a otros les cae granizo un día soleado. Deseos chocando unos con otros, aplastándose entre sí. Poca fuerza metafísica, no haber desarrollado superpoderes. El tiempo corre rápido como para no llegar a terminar de hacer nada... y no dormir. Los pies adoloridos de correr atrás de los que caminan y la sonrisa más apagada del contexto, fuera del contexto. Maldita incertidumbre.

24 mar 2011

más alla de lo que digan la vida es
una tragedia
y contradicción.
no se vale de nuestras ideas
o deseos,
sino de ella misma
fuera de nuestras
manos
atadas a algo que no podemos soltar.
y correteamos desnudos
el pabellon de los deseos
en espera de que uno caiga
equívoco en nuestras manos atadas
a nuestro destino
indeseado.