25 abr 2012
Hombre mosca
Los días pasan y voy caminando entre las hojas que el otoño tira con furia al piso, me recuerda cómo la gente tira la basura en la vereda con tanta violencia y naturalidad. Se ahoga desesperadamente en un vaso de agua una mosca adentro de mi panza que nada hacia las mucosas estomacales inexistentes en mí, en búsqueda de la salvación, del suicidio instintivo. Él, que llora encerrado entre paredes que se achican cada vez mas, ¿o será que es él quien crece y no las paredes las que se achican?, en la foto en picada no lo podemos diferenciar.
26 mar 2012
23 mar 2012
Que rica es la comida hecha en casa, hecha con amor, aunque sea amor propio. Es un tanto más dulce que esa comida que te preparan otros lugares, otros hogares, por ahí uno no comprende el amor que ellos le ponen, no es de su gusto, no estamos acostumbrados a recibir todo tipo de amor. Pero los cocineros de restaurantes, mmmh, ellos sí que saben ponerle amor a la comida, es casi como en casa... pero claro, ellos tienen amor por la comida, no por nosotros, aunque buscan que nos guste, eso los debe hacer al menos ¿un poco felices?, pero nunca como en casa, nonono, nunca como las manos de uno enchastradas de puré de batatas recién herviditas con la cantidad de sal justa, con la manteca y la leche en cantidades ideales, claro, a gusto personal. Amor propio, gran amor, hay que saber tenerlo, hay que saber cuidarlo. El amor de tu vida.
22 mar 2012
algo del 2009
Olvido completamente el todo, para undirme en el mar de letras y palabras sueltas que me conducen a armar frases, estúpidas y sin sentido, que pocos entienden y a veces ni yo lo hago.
Mis ojos son expresivos, lo que considero exquisito, pero es irónico el hecho de que no me guste que los demás sepan como me siento, trato de ocultar mi mirada al resto, como si fuese una tortura el solo sentir que me miran cuando estoy mal. Contradictoria.
La dramatización es mi fuerte, el dolor mi placer y la felicidad es un bocado dulce y amargo a la vez, pues produce aburrimiento. Soy soberana de mi cuerpo, pero no de mi mente, lo que a veces me conduce a perder control de mi cuerpo, esclavizada por la locura.
No controlo mis palabras, ni mi tono de voz, a veces paso de la tranquilidad al histeriquismo en tan solo un momento.
Mis ojos son expresivos, lo que considero exquisito, pero es irónico el hecho de que no me guste que los demás sepan como me siento, trato de ocultar mi mirada al resto, como si fuese una tortura el solo sentir que me miran cuando estoy mal. Contradictoria.
La dramatización es mi fuerte, el dolor mi placer y la felicidad es un bocado dulce y amargo a la vez, pues produce aburrimiento. Soy soberana de mi cuerpo, pero no de mi mente, lo que a veces me conduce a perder control de mi cuerpo, esclavizada por la locura.
No controlo mis palabras, ni mi tono de voz, a veces paso de la tranquilidad al histeriquismo en tan solo un momento.
29 feb 2012
3 ene 2012
Me pregunto cómo me convertí en esto, cómo llegue a pensar así las cosas. ¿Cuándo empezó? La verdad no lo sé. Está bien poder ser racional, y pensar algunas cosas, verlas con una mirada más amplia. Pero a la vez estoy ahogada en irracionalidad, fragores y huracanes internos me ahogan. No sé si me gusta en quién me convertí, me da tanto miedo la gente que a veces no soy yo quien habla, sino la sociedad dentro mío. Los comentarios de la sociedad, lo que me dijeron y me dañó, lo que me dijeron y yo empecé a creer. No soy diferente a los otros, sólo soy una versión autodestructiva y en constante degeneración. No fui lo suficientemente fuerte como para mantener mis pies en mí misma, los vi irse por la ventana una noche y ahora camino, pero no sé cómo, y quisiera poder controlar hacia donde voy, no tener que andar explicando cada error que cometo, explicarlo psicológicamente, por qué lo hago o no lo hago es todo una contradicción constante, uno no puede explicar exactamente lo que hace o no. Hay mucho que tener en cuenta del pasado y del presente para entender qué nos hace "ser".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)