15 jun 2012
No más fortaleza,
sólo escudos rotos,
armaduras derretidas,
ideas entrecruzadas,
incomprensibles.
Irresistible tentación a la caída
pesadez en los ojos
que jamás denuevo se abran, pienso
y corro
en el asiento.
Adentro mío
explotan mis visiones congestionadas
por un ámbito dañado eternamente
corrupción mental y física de los cuerpos
que parecen muertos vivos.
No más armaduras para mí,
me atraviesan sus brazos,
me estrujan las entrañas.
Dolor y sangre.
Caídas suicidas.
Ojos pesados, no despiertan más
de tan abiertos que están me quedé ciega.
23 may 2012
8 may 2012
Palabras atascadas
en mi lengua forman una línea
que no dice nada.
No puedo gritar lo que quiero,
no puedo entender lo que siento.
El viento susurra a mi oído
que sorda me va a dejar.
Las sonrisas se hacen frecuentes,
lágrimas secas corren por mi mejilla.
Palabras atascadas
en mi lengua forman una línea
que no dice nada.
25 abr 2012
Hombre mosca
Los días pasan y voy caminando entre las hojas que el otoño tira con furia al piso, me recuerda cómo la gente tira la basura en la vereda con tanta violencia y naturalidad. Se ahoga desesperadamente en un vaso de agua una mosca adentro de mi panza que nada hacia las mucosas estomacales inexistentes en mí, en búsqueda de la salvación, del suicidio instintivo. Él, que llora encerrado entre paredes que se achican cada vez mas, ¿o será que es él quien crece y no las paredes las que se achican?, en la foto en picada no lo podemos diferenciar.
26 mar 2012
23 mar 2012
Que rica es la comida hecha en casa, hecha con amor, aunque sea amor propio. Es un tanto más dulce que esa comida que te preparan otros lugares, otros hogares, por ahí uno no comprende el amor que ellos le ponen, no es de su gusto, no estamos acostumbrados a recibir todo tipo de amor. Pero los cocineros de restaurantes, mmmh, ellos sí que saben ponerle amor a la comida, es casi como en casa... pero claro, ellos tienen amor por la comida, no por nosotros, aunque buscan que nos guste, eso los debe hacer al menos ¿un poco felices?, pero nunca como en casa, nonono, nunca como las manos de uno enchastradas de puré de batatas recién herviditas con la cantidad de sal justa, con la manteca y la leche en cantidades ideales, claro, a gusto personal. Amor propio, gran amor, hay que saber tenerlo, hay que saber cuidarlo. El amor de tu vida.
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